Escritura, la construcción infinita

Hacemos puentes, escaleras, chozas y edificios para que sean recorridos y ocupados, para ser habitados por nosotros mismos (...) Escribimos para construir, porque el pensamiento no es palpable, porque no habría manera de mostrar a los otros las paredes y los castillos que erigimos en las horas del ocio indispensable que implica la creación

Anuncios

Conversaciones con Gabriel Zaid, acerca de “Los demasiados libros”

El Programa Operativo Anual 2019 irá encaminado a abatir el rezago del librero, leyendo un libro diariamente, independientemente de las 10 horas que trabajas y los cursos que este año sí tomarás (canto, literatura, danza, cocina, defensa personal), y de la hora diaria de escritura y actividad física. 

A n s i e d a d

Aquí no hay amenaza más que el cuerpo defendiéndose de sí mismo. Evitándose. Contrayéndose para evadir el mundo. Si hay algo más grave que sentirse en situación de alerta, es no saber a qué temer.

El pudor de ir al baño

Se busca la privacidad, el aislamiento del ruido y los olores. ¿Cuándo comenzamos a negar la mierda, si las necesidades fisiológicas se hacían en espacios abiertos sin importar siquiera la luz del día? Hoy lo más cercano a eso, sería tener que buscar el árbol que mejor oculte tu trasero

Rojo: el corazón es un reloj de sangre

"Se activan las alertas, los transeúntes abren más los ojos en busca de los asesinos. Nadie encuentra. Nadie encuentra los cuerpos que ya no irradian la fluorescencia de la sangre: están vacíos, corroídos por los ácidos en que han sido dispuestos hasta su desintegración. Los cuerpos completos reposan muchos metros bajo tierra, se les vació la vida en el tiro de gracia y hasta las voces que habrían de identificarlos. Nadie escucha su grito silencioso."

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑