Un café con Alejandra

Su poesía no es sólo el retrato del fuego que arde en lo más profundo de las entrañas cuando algo duele, es el soplo que lo atiza y hace de una pequeña llama un pastizal arrojado a las cenizas, a ser desierto.

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Escritura, la construcción infinita

Hacemos puentes, escaleras, chozas y edificios para que sean recorridos y ocupados, para ser habitados por nosotros mismos (...) Escribimos para construir, porque el pensamiento no es palpable, porque no habría manera de mostrar a los otros las paredes y los castillos que erigimos en las horas del ocio indispensable que implica la creación

Rojo: el corazón es un reloj de sangre

"Se activan las alertas, los transeúntes abren más los ojos en busca de los asesinos. Nadie encuentra. Nadie encuentra los cuerpos que ya no irradian la fluorescencia de la sangre: están vacíos, corroídos por los ácidos en que han sido dispuestos hasta su desintegración. Los cuerpos completos reposan muchos metros bajo tierra, se les vació la vida en el tiro de gracia y hasta las voces que habrían de identificarlos. Nadie escucha su grito silencioso."