Pajaritos Negros

Nunca supe si fue en el acto de contemplación que entraron por mis ojos y se quedaron revoloteando dentro. Si fue a través de los viajes auditivos, que la parte que salía de mí acercando el oído a los árboles frondosos en que descansaban, los trajo consigo. Se busca una parvada silenciosa, para devolverles sus voces.

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Yo ya olvidé de dónde era

La marimba vespertina (...) será la melodía que anunciará que me he convertido en los que veía como ajenos, como ellos, los que tal vez estén ahí para olvidar, para encontrar más cosas que recordar en los días menos venideros.

Ave de Judas

Después de la conmoción, me descubro el rostro y la noticia de los muertos ha llegado de boca en boca hasta mis oídos; sé de gente herida y a pesar de la impresión doy un vistazo al andador, la que era una calle común y cualquiera, y había pasado a convertirse en unos minutos en un bello escenario cubierto de destellos metálicos azul cobalto...

El cristal con que se mira

El paso de los días, lo distingo a través de la vida de los otros, que me permito observar, siempre atenta a las puertas automáticas de la plaza: quién entra, quién sale, quién espera a esposas, hijos y empleados, que el centro comercial consume por horas...

El mar en calma

Cuando coloqué de nuevo todo en su sitio, me senté, desamparada, en el sillón y con la media claridad que se colaba entre las pesadas cortinas, abracé el almohadón que decoraba el mueble y di paso al llanto. Lo dejé fluir...

Señor pollero:

Le perdono que haya decidido vender pollos justo en el local debajo de mi departamento. Sé que yo me lo busqué por elegir un sitio para vivir, con tentativa de negocio justo al lado de mi puerta, en la planta baja; algo así como como el arma de Chéjov, que si aparece ha de ser disparada.

25 de agosto, la noche cero

Becca con los ojos almendrados cada vez más vidriosos, aprobaba los juegos, como el último que recuerdo a plenitud, un plato con mezcla de todas las botellas que llevaban para compartir; los que estábamos en la fiesta bebimos un tanto en cada ronda. Todo se volvía un sacrificio de la sobriedad ante la diosa de otras tierras.

Colchón viejo

"Con miedo de la realidad, pues a veces despierto así, sin saber exactamente cómo empezar a vivirla, intenté recordar mi sueño (...) soñé que aseguraba las ojeras, como un futbolista a sus piernas y JLo su trasero."

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