Pajaritos Negros

Nunca supe si fue en el acto de contemplación que entraron por mis ojos y se quedaron revoloteando dentro. Si fue a través de los viajes auditivos, que la parte que salía de mí acercando el oído a los árboles frondosos en que descansaban, los trajo consigo. Se busca una parvada silenciosa, para devolverles sus voces.

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Cuatro poemas de otoño

La hora más cansada es la / del tiempo en espera. No / hay que confrontar al ritmo, / sino dejar que éste nos ande.

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