Cuento dulce café

"(...)Alzando un poco mi falda, me dejo caer sobre la mesa cercana a la entrada. Apoyando mis piernas en las sillas que le acompañan, llevo el frasco por mi piel hasta el sitio que palpita de ansias. Escucho la cafetera que vibra al calor del agua y las burbujas constantes, que revientan una contra otra (...)"

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Federico Vite y el camino hacia el carácter

Y en el silencio de la botella, hablando a solas consigo mismo piensa: “¿Que soy yo cuando recuerdo?”, con el devórame otra vez a la lejanía, hace el recuento de las desgracias y los amores efímeros. Se encuentra de golpe con la soledad, con el puño de otros borrachos, con las banquetas que le recuerdan que del suelo no pasa, que no hay cómo caer más bajo, que vive la suerte que se ha buscado y de vuelta le juega Dios al tener buen sentido del humor, echarlo al cubilete como un dado que al marearse ha de salir disparado a la primera calle, entre los edificios de una ciudad en que  nadie importa