Amor por las coincidencias y el redescubrimiento de Pizarnik

Y así comienza una larga charla con Alejandra, a la que al segundo poema, ya le había invitado un café. Recuerdo haberla leído mucho antes, tal vez en la secundaria, con el drama y las imposibilidades que la adolescencia determina. Fue una voz tremenda, que le ponía color a la tristeza, la alimentaba como a un ser indefenso...

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Dos poemas sobre la partida

Y no sé si tu silencio aplaude o llora. Sé entonces, que partir es también quedarse. Partir, volverse un sitio roto (...)

Hambre de libros

Esta hambre de libros sí tiene un límite. Antes creía que era un absurdo pensar en la re lectura de alguna obra, habiendo tantos títulos en la lista de pendientes; y comenzaron a llegar libros de los que se vuelven entrañables, de los que calan en lo más profundo de la mente, porque encontraste una... Leer más →

Rojo: el corazón es un reloj de sangre

"Se activan las alertas, los transeúntes abren más los ojos en busca de los asesinos. Nadie encuentra. Nadie encuentra los cuerpos que ya no irradian la fluorescencia de la sangre: están vacíos, corroídos por los ácidos en que han sido dispuestos hasta su desintegración. Los cuerpos completos reposan muchos metros bajo tierra, se les vació la vida en el tiro de gracia y hasta las voces que habrían de identificarlos. Nadie escucha su grito silencioso."

Colchón viejo

"Con miedo de la realidad, pues a veces despierto así, sin saber exactamente cómo empezar a vivirla, intenté recordar mi sueño (...) soñé que aseguraba las ojeras, como un futbolista a sus piernas y JLo su trasero."

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