Amor por las coincidencias y el redescubrimiento de Pizarnik

Y así comienza una larga charla con Alejandra, a la que al segundo poema, ya le había invitado un café. Recuerdo haberla leído mucho antes, tal vez en la secundaria, con el drama y las imposibilidades que la adolescencia determina. Fue una voz tremenda, que le ponía color a la tristeza, la alimentaba como a un ser indefenso...

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Rojo: el corazón es un reloj de sangre

"Se activan las alertas, los transeúntes abren más los ojos en busca de los asesinos. Nadie encuentra. Nadie encuentra los cuerpos que ya no irradian la fluorescencia de la sangre: están vacíos, corroídos por los ácidos en que han sido dispuestos hasta su desintegración. Los cuerpos completos reposan muchos metros bajo tierra, se les vació la vida en el tiro de gracia y hasta las voces que habrían de identificarlos. Nadie escucha su grito silencioso."